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CARTA DEL NIÑO QUE NO NACIO.

CARTA DEL NIÑO QUE NO NACIO. Queridos papá y mamá:

Algo irónico resulta llamarlos “mamᔠy “papᔠporque en la realidad no lo son, quizá sería mejor llamarlos amigos, sin embargo, e s de la única manera que puedo llamarlos: “papás”...

No son mis padres pero, debían haber sido, incluso, si no fuera por tantas cosas más esenciales que yo. He recorrido “nuestra casa”, vi el radio y la televisión en la sala y a “mi hermano”, camino al Colegio; examiné el refrigerador, el coche y unas fotos de la casita veraniega... Todo eso que ha impedido que yo naciera. Les aseguro que me impresionó, hablo de veras. Espero que todas esas cosas materiales que parecen tan importantes y mucho más atractivas que yo, les den toda esa clase de alegrías que mi nacimiento hubiera puesto en peligro. Lo siento, pero no puedo menos de experimentarlo: resulta muy poco agradable saber que uno ocupa un lugar secundario ante objetos que se corroen y desaparecen. Tampoco es muy lisonjero para mi pensar que la casita en la playa es más valiosa que yo, pero así quisieron que fuera, no podrían mantener a esas cosas y a mí, y me tacharon de la lista... Y me privaron de darles un beso y de llamarles de veras papá y mamá...

No olvido que ustedes ven el problema desde otro punto de vista, ya me lo han dicho: negándome la vida me prueban de un modo “irrefutable” su amor. ¡Qué se va a hacer!, yo pienso de otra manera, y no crean que pretendo enseñar a mis “casi padres”, pero me han privado -¡sin malicia!- de mi mayor regalo: compartir con ustedes la vida; ante ella todas esas cosas importantes son naderías...

Antes sus vecinos y amigos son ustedes religiosos, y me alegro, pero quizá no hayan tenido tiempo de pensar que privándome de la vida temporal, me han negado la vida eterna. ¡Lástima que esto lo hagan también por amor!...

Me decían en su carta que sólo pensando en mi decidieron que no naciera, no podían tolerar mi pobreza; quisiera agradecérselos, pero, no puedo... En algún sitio del mundo, en este instante, hay un niño que podemos decir que es el más pobre de la tierra, anda cubierto de harapos, no tiene casa, ni padres, ni porvenir, no tiene absolutamente nada, es el más pobre entre los pobres, pero ante mi es un millonario; posee en esperanza toda la riqueza celestial en donde algún día vivirá; es verdad que no tiene las cosas que para ustedes los modernos son tan indispensables, ¡PERO VIVE!... Y yo ni siquiera vivo...

Luego mencionaron algo sobre el cuerpo y la mente sana; a mí me impresionaron sus líneas porque no tengo cuerpo que se enferme ni mente que se pueda transformar, francamente desearía tenerlos, aún expuestos a esos peligros todos que me indican, por solo tener la oportunidad de vivir. Los pobres, los enfermos, los débiles mentales también son felices, muchos prefieren todas sus miserias con tal de vivir algún día más...

Si llegan al cielo, podrán comprobar lo que les he dicho busquen allí a un individuo que vivió en la tierra durante 75 años en medio de las limitaciones más horrorosas, pregúntenle después de 500 o 1000 años de felicidad eterna, si agradece el haber nacido, interroguen a un ciego, a un inválido, a un idiota que vivió el siglo pasado o que sólo lleve un segundo en la gloria, pregúntenle si habría preferido la sentencia que, “su amor”, me ha impuesto a las dificultades que tuvo que sobrellevar en la vida...

Me gustaría poderles decir: “Bueno, ahora me voy”, pero no puedo, no voy a ninguna parte porque no estoy en ningún sitio, ¡NO EXISTO!...

No se nada de Teología, pero no me extrañaría que tal vez Dios les pregunte algún día por mi y por los demás niños que El pensaba que tuvieran... Francamente les digo que para El, deben encontrar mejores razones que las que para mi han tenido.

Alguien que pudo amarlos les dice adiós.

EL QUE NO PUDO SER SU HIJO.

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